Toronto, Canadá.- Portugal avanzó a los octavos de final del Mundial 2026 tras vencer 2-1 a Croacia en un partido que terminó completamente desbordado por la polémica, el VAR y un tiempo añadido que se extendió hasta el minuto 109.
El equipo de Roberto Martínez consiguió la clasificación gracias a un gol de Gonçalo Ramos en el tramo final, pero el desenlace quedó marcado por una secuencia arbitral revisada y un tanto anulado que generó reclamos masivos.

El duelo llegó al minuto 90 con empate y con un trámite que parecía controlado, pero el árbitro noruego Espen Eskas añadió 10 minutos, en un segundo tiempo que había tenido pocas interrupciones claras.
Esa decisión abrió la puerta a un cierre inesperado, donde Portugal encontró el 2-1 por medio de Ramos en el 94’, tras una jugada que castigó el desgaste croata.

Croacia había tomado ventaja en el segundo tiempo con gol de Ivan Perišić, en una acción que puso a Portugal contra la pared. La reacción lusa llegó desde el punto penal, con Cristiano Ronaldo firmando el empate y llegando a su primer gol en fase de eliminación directa de una Copa del Mundo, además de alcanzar 11 tantos en la historia del torneo.
Con el empate, el partido se abrió. Croacia encontró espacios, Portugal resistió con intervenciones de Diogo Costa y el desarrollo quedó partido en dos áreas. El cierre fue de presión croata, pero también de respuesta portuguesa, hasta que Gonçalo Ramos apareció en el minuto 104 para marcar el tanto que puso a Portugal a un paso de los octavos de final.

El gol portugués no fue el final del drama. El tanto provocó que el tiempo agregado se extendiera más allá de los 10 minutos iniciales, y Croacia, obligada a buscar el empate, lanzó sus últimos intentos sobre el área de Diogo Costa. La selección de Zlatko Dalic no dejó de insistir y encontró una jugada que parecía mandar el partido a tiempos extra.
El momento más polémico llegó al minuto 103, cuando Croacia marcó el empate con un remate de Gvardiol en medio de una jugada confusa dentro del área. La acción quedó inmediatamente bajo revisión del VAR por una posible posición adelantada de Mario Pašalić en el inicio de la jugada.

La revisión se centró en un detalle clave: el ligero desvío de Igor Matanović antes del contacto de Renato Veiga. Esa acción fue determinante en la interpretación arbitral, ya que se discutió si el balón había sido jugado de forma intencional o si se trataba de un rebote.
Espen Eskas consideró que el toque de Matanović provocó que el contacto posterior de Renato Veiga fuera fortuito y no un despeje deliberado, lo que dejó a Pašalić en posición de fuera de juego activo. Bajo esa lectura, el gol croata fue anulado, generando reclamos inmediatos del conjunto balcánico.

La polémica creció porque se discutía incluso si Matanović había llegado a desviar el balón antes de la intervención de Veiga, lo que convirtió la jugada en una interpretación milimétrica entre intención, rebote y habilitación. Sin embargo, más tarde la FIFA confirmó que el atacante croata sí toca la pelota.
Tras la anulación del gol, el partido no se detuvo ahí y el ambiente se volvió aún más tenso con protestas y lanzamiento de objetos desde la grada al minuto 107, lo que obligó a interrumpir momentáneamente el encuentro.

El tiempo añadido se extendió más allá de los 10 minutos iniciales hasta rozar el minuto 109, en un cierre completamente descontrolado donde Portugal terminó defendiendo su ventaja en medio de interrupciones constantes.
Finalmente,, el árbitro decretó el final del partido. Portugal aseguró su clasificación a octavos de final en un duelo que quedará marcado por el VAR, el desvío previo de Matanović, la interpretación sobre Renato Veiga y un cierre que transformó por completo el guion del encuentro


