CDMX – Cruz Azul se reencontró con la victoria después de nueve partidos sin poder sumar de a tres puntos, luego de golear 4-1 al Necaxa en el Estadio Azteca, en duelo correspondiente a la jornada 17 del Clausura 2026 de la Liga MX, con lo que terminó en el tercer lugar general y con el premio de un millón de dólares al sumar más puntos que nadie en el año.
En el primer duelo de Joel Huiqui al frente de La Máquina, el equipo no pudo mostrar su mejor versión, ya que no encontró los espacios para hacerle daño a los rojiblancos.

En un inicio optó por ejercer presión en la salida de sus rivales, pero la zaga de Aguascalientes estuvo concentrada para no cometer errores.
Por su parte, , los Rayos quisieron hacer daño por el costado de la derecha, con Kevin Rosero como su mejor hombre por su velocidad y habilidad con el balón controlado.

Aunque fue un dolor de cabeza para Omar Campos, su acción más peligrosa llegó al minuto 35 con un centro al área, donde llegó Ricardo Monreal y cabeceó hacia el arco, solo que Kevin Mier atrapó la esférica.
La Máquina tuvo algunos destellos en ofensiva, sobre todo a la hora de buscar al frente a Rodolfo Rotondi y a Gabriel Fernández, solo que sin poder poner en aprietos al guardameta Luis Unsain.
Una de las acciones más claras fue al minuto 45, cuando Rodo bajó la pelota para Agustín Palavecino, quien pateó al arco pero su disparo se estrelló en un defensa. El siguiente rebote le cayó al Toro y el uruguayo mandó a volar su tiro.
Para la segunda mitad los Celestes salieron más enchufados, pues Rodolfo Rotondi se conectó mucho mejor con Paradela, quien rompió el cero con su sexto tanto del Clausura 2026.
El argentino no solo terminó con una sequía personal de siete partidos sin anotar, sino que además se consolidó como el máximo goleador celeste en el torneo.
El envión anímico fue inmediato. Apenas once minutos después, al 63’, Agustín Palavecino amplió la ventaja con el 2-0, reflejando el dominio cementero en ese tramo del partido.

Necaxa no bajó los brazos y encontró una luz de esperanza tras un penal provocado por Gabriel Fernández, que acercó a los Rayos en el marcador. Sin embargo, cualquier intento de reacción se diluyó rápidamente.
Al minuto 74, el partido dio un giro definitivo: el silbante señaló tiro libre y expulsión para Emilio Lara. En esa jugada, Luka Romero tomó el balón y, con un potente disparo desde fuera del área, firmó un golazo para el 3-1. Pero Andrés Montaño no se quiso quedar atrás y clavó el cuarto.
Los minutos finales transcurrieron con tensión, pero también con la certeza de que la victoria no se escaparía. Cruz Azul resistió y, con el silbatazo final, puso fin a una racha de nueve partidos sin ganar.
La Máquina vuelve a respirar. Y lo hace justo cuando más lo necesitaba.


