Las Vegas, NV.- David «El Monstruo Mexicano» Benavidez devoró en seis asaltos al sinaloense Gilberto «Zurdo» Ramírez tras aplicarle un contundente nocaut y arrebatarle los cinturones de peso Crucero de la OMB y AMB en el T-Mobile.
El nacido en Phoenix, pero con raíces aztecas escribió una noche de autoridad absoluta en la Ciudad del Juego al imponer un mejor golpeo a pesar de subir de categoría.

El primer round fue de estudio, pero también dejó la primera señal de lo que vendría. Ambos midieron la distancia con el jab, aunque Benavidez encontró pronto el espacio para conectar una derecha sólida que impactó a Ramírez. El Zurdo respondió con golpes aislados, pero cada vez que el mexicoestadounidense soltó las manos, la diferencia de velocidad quedó marcada sobre el ring.
En el segundo asalto, Ramírez intentó llevar la pelea a corta distancia. Buscó el intercambio, trabajó con golpes al cuerpo y trató de incomodar a Benavidez en una pelea de contacto constante, pero el retador no perdió la calma. Se cubrió, eligió mejor sus momentos y cerró el round con otra combinación rápida que volvió a dejar claro que su velocidad también había subido con él al peso Crucero.

Para el tercer episodio, el Zurdo avanzó con mayor decisión, pero se encontró con una guardia alta y firme. Benavidez bloqueó buena parte de los impactos, respondió con ráfagas cortas y empezó a romper la defensa de Ramírez con combinaciones cada vez más limpias. El campeón todavía lograba conectar, aunque sus golpes llegaban de uno en uno; del otro lado, Benavidez hacía daño por acumulación.

El cuarto asalto cambió por completo el ritmo del combate. Ramírez intentó cerrar las salidas, pero Benavidez se movió con inteligencia, atacó y salió de la línea central. Una combinación al cuerpo y al rostro empezó a desordenar al Zurdo, que recibió izquierdas, derechas y ganchos sin encontrar una respuesta sostenida.
La presión de Benavidez creció hasta encerrar a Ramírez contra las cuerdas. El campeón quedó en problemas, ensangrentado y sin poder contener la ofensiva. Tras una ráfaga que lo llevó al límite, el Zurdo puso una rodilla en la lona, señal de que la pelea comenzaba a escapársele.

Benavidez no solo ganaba los rounds: estaba desarmando al campeón
Ramírez salió al quinto con el rostro marcado y con la sensación de que necesitaba cambiar la historia de inmediato. Mostró orgullo, soltó golpes de poder, conectó al cuerpo y al rostro, e incluso tuvo sus mejores momentos de la noche. Pero cada intento de reacción encontró una respuesta de Benavidez, que castigó con uppercuts, ganchos y golpes al cuerpo sin caer en el desorden.
El sexto round comenzó con menos revoluciones, pero solo fue una pausa antes del desenlace. Benavidez trabajó con el jab al cuerpo, filtró derechas cortas y volvió a castigar con ganchos de izquierda. Ramírez todavía tuvo instantes de respuesta, llegó con tres golpes claros y trató de meterse al fuego, pero el daño acumulado ya era demasiado.
La inflamación en el ojo derecho del Zurdo se volvió un factor decisivo. Benavidez leyó el momento, aceleró con una combinación venenosa de cruzados y jabs, tambaleó al campeón y lo obligó a retroceder. Ramírez tiró un golpe desesperado, pero fue alcanzado de nuevo por el poder del Monstruo. La segunda caída llegó con violencia y el Zurdo, cubriéndose el ojo dañado, no pudo responder al conteo.

David Benavidez ganó por K.O. en el round 6, se convirtió en campeón mundial unificado del peso crucero y conquistó una tercera división en su carrera. La victoria también dejó una marca histórica: fue el primer peleador capaz de detener a Gilberto Ramírez, quien nunca antes había sido vencido de esta manera.
Benavidez no necesitó tirar por tirar. Eligió los tiempos, administró la distancia y combinó velocidad con precisión para pulverizar a un rival que contuvo demasiado sus golpes y nunca encontró la efectividad necesaria. El Zurdo tuvo potencia, resistencia y orgullo, pero la noche fue del Monstruo, que subió al peso crucero para confirmar que su boxeo también manda entre los grandes.


