CDMX.- Cinco meses después de la llegada de Joel Huiqui al banquillo del Cruz Azul, la defensa de la Máquina Celeste pasó de recibir siete goles en siete partidos durante su camino al título del del Clausura a permitir 21 en apenas 11 jornadas del Apertura 2026.
La línea defensiva se derrumba por la pérdida de orden, coordinación y concentración de un equipo que busca conquistar el bicampeonato de la Liga MX.

El conjunto cementero ocupa el séptimo lugar con 17 puntos, producto de cinco victorias, dos empates y cuatro derrotas. Su promedio de 1.90 goles recibidos por encuentro lo coloca como la tercera peor defensa del campeonato.
Aunque la producción ofensiva le ha permitido mantenerse en la pelea por los puestos de Liguilla, los errores en su propia área han condicionado sus resultados y representan una diferencia respecto al equipo que levantó el trofeo hace unos meses.
El empate 3-3 frente a Pumas, en la jornada 11, expuso las dificultades del equipo de Huiqui. Los universitarios marcaron dos goles durante los primeros 16 minutos, con anotaciones de Juninho y César Huerta, después de aprovechar los espacios entre la defensa y el mediocampo. Cruz Azul consiguió rescatar un punto con goles de Agustín Palavecino, Andrés Montaño y Christian Ebere, pero necesitó remontar frente a un rival que jugó con diez futbolistas desde el minuto 37.

El 26 de abril de 2026 marcó el inicio de una etapa para Cruz Azul. Después de la destitución de Nicolás Larcamón, Joel Huiqui debutó como entrenador del primer equipo con una victoria de 4-1 sobre Necaxa, en la última fecha del Clausura. El triunfo permitió a los celestes cerrar la fase regular en el tercer lugar con 33 puntos y comenzar su camino hacia el título.
A partir de aquel encuentro, la Máquina construyó una racha de siete partidos sin derrota, con cinco triunfos y dos empates, que culminó con el campeonato.
En esos compromisos marcó 14 goles y recibió siete, un promedio de apenas una anotación permitida por partido. Durante los seis enfrentamientos de Liguilla, la defensa encajó seis tantos y mantuvo su portería en cero en dos ocasiones: en el triunfo 1-0 ante Atlas y en el empate sin goles frente a Pumas, durante la ida de la final.

El contraste con el Apertura es evidente. Cruz Azul ya superó los 18 goles que recibió durante las 17 jornadas de la fase regular del Clausura 2026, pese a que todavía le faltan seis encuentros por disputar. Con 21 tantos permitidos, su promedio pasó de 1.05 a 1.90 goles por partido. Además, únicamente consiguió mantener su portería en cero frente a Santos, al que derrotó 1-0 en la jornada 7.
La irregularidad defensiva no se limita a una posición. Kevin Mier y Andrés Gudiño han atravesado episodios de inseguridad bajo los tres postes, mientras que Willer Ditta y Jesús Orozco Chiquete han tenido dificultades en la coordinación de la línea defensiva.
Jeremy Márquez también forma parte de la zaga como lateral o de un mediocampo que no siempre ha conseguido proteger a los centrales. Los encuentros frente a Atlante, América, Toluca y Pumas forman parte de los partidos que han expuesto esas deficiencias, aunque sus causas no pueden atribuirse exclusivamente a un futbolista.

Otro problema aparece después del descanso. En sus primeras diez jornadas, Cruz Azul recibió 12 de sus 18 goles en contra durante los segundos tiempos, equivalente al 66.7 por ciento.
El periodo entre los minutos 46 y 60 fue el más complicado, con siete anotaciones permitidas, mientras que cuatro llegaron entre el minuto 76 y el 90. Estas cifras apuntan a dificultades para sostener el comportamiento defensivo durante los encuentros.
El partido contra Pumas también provocó un reconocimiento del propio Huiqui. Tras la igualdad en Ciudad Universitaria, el entrenador calificó como desastrosos los primeros 30 minutos de su equipo y señaló problemas de intensidad, interpretación del juego y respeto al plan de partido. Además, advirtió que Cruz Azul necesita corregir sus errores para mantener sus aspiraciones al bicampeonato.
El dato que más preocupa a la Máquina es su comparación con los últimos 30 campeones del fútbol mexicano.

De acuerdo con el recuento de sus estadísticas en fase regular, ninguno de esos equipos conquistó el campeonato después de recibir un promedio de 1.90 goles por encuentro.
Monterrey, campeón del Apertura 2019, registró el promedio más alto de ese grupo, con 23 anotaciones en contra en 17 jornadas, equivalente a 1.35 por partido. La diferencia con el Cruz Azul actual es de más de medio gol recibido por encuentro.
El riesgo también aparece al revisar los antecedentes del propio club. En el Apertura 2023, Cruz Azul terminó en el lugar 16 de la clasificación después de recibir 29 goles. Ahora, con 21 anotaciones en contra y seis fechas pendientes, está a ocho tantos de igualar aquella cifra y a nueve de superarla. Si mantiene su promedio actual, terminaría las 17 jornadas con aproximadamente 32 o 33 goles recibidos, una proyección que evidencia la necesidad de corregir el funcionamiento defensivo.
La Máquina todavía tiene tiempo para modificar su panorama, pero deberá hacerlo frente a Juárez, Pachuca, Querétaro, León, Tigres y Chivas, sus seis rivales restantes en la fase regular.
El bicampeonato sigue al alcance desde el punto de vista matemático, aunque el rendimiento defensivo está lejos de los registros que acompañaron su conquista del Clausura.
Huiqui logró transformar a Cruz Azul en un equipo campeón a partir del orden y la capacidad para competir en partidos decisivos; ahora enfrenta el desafío de recuperar esas cualidades para meterse a la Liguilla y tener la oportunidad de defender el título.

