CDMX.- A través de un mensaje en distintas redes sociales, el legendario portero mexicano, Guillermo “Memo” Ochoa anunció su retiro del futbol después de haber participado en el Mundial 2026.
A los 41 años de edad, el exportero de la selección mexicana tomó la decisión de guardar los guantes.

Memo Ochoa dedicó un emotivo mensaje a quienes estuvieron con él desde el inicio de su carrera hasta el final. “Lo di todo, lo dejé todo, en mis equipos y en mi selección y hoy entrego mis guantes”, fue el mensaje con el que empezó su despedida.
“Nunca imaginé hasta dónde podía llevarme un sueño. Hoy solo puedo mirar atrás con orgullo y decir: GRACIAS. Gracias a mi familia”, añadió.
“Gracias a mis compañeros. Gracias a cada aficionado que estuvo presente en cada etapa del camino.Me llevo el cariño de millones y la tranquilidad de haberlo entregado todo por México. Lo vivido nadie nos lo quita. De corazón, gracias por tanto”, comentó Memo Ochoa.

En su mensaje de despedida, Paco Memo dedicó un espacio para hablar de lo que significó para él ser parte del combinado nacional en su última Copa Mundial, pero también lo que representó a lo largo de su carrera como futbolista.
Cada vez que me puse la camiseta de México, tenía en mis manos el sueño de millones de mexicanos, el del que no pudo ir al estadio pero que lo vivió pegado a la televisión abrazando a la familia, el que se quedó sin voz cantando el Cielito Lindo, y el de quien rezó en silencio antes de un penal”.
Volvió a defender su postura de que sin el Tri, su carrera no habría tenido la importancia que tiene actualmente: “Yo no entiendo mi carrera sin la selección, porque ahí entendí el verdadero tamaño de esta responsabilidad, y quizá por eso el destino quiso que todos cerraran donde empezó, en el Estadio Azteca”.
Por último, en cuanto a su relevo generacional en la Selección Mexicana, “Don Memo” se sinceró y dio su último consejo antes de hacerse a un lado: “Ha llegado el momento de quitarme estos guantes por primera vez dejarlos en otras manos, a quien venga después, solo queda decir una cosa: confía. El arco no pide perfección, pide orgullo”.


