Santa Clara, CA.- Qatar quebró las crónicas deportivas en su primer juego del Mundial 2026 al conseguir un dramático empate a uno ante Suiza.
Cuando ya todos se disponían a reportar la derrota de los qataríes en un juego donde sobresalió la ineficiencia suiza luego de fallar una y otra vez frente a la portería de Mahmud Abunada, apareció una jugada milagrosa.

Si un día antes, el juego Estados Unidos-Paraguay se quedó en la memoria como uno de los juegos más emocionantes del torneo hasta ahora, el Qatar-Suiza se encaminaba a ser calificado como el más soso y limitado, a un grado del aburrimiento para el público en general, sobre todo después de un gol tempranero de Breel Embolo al minuto 17 por la vía de un penalti.
Después de ahí fue una seguidilla de errores por parte de una escuadra que suiza que no trabaja como sus famosos relojes.
Pero entonces surgió lo bello del futbol, justo al minuto 95, es decir, cuando ya se jugaba tiempo de compensación.

En ese momento, cuando ya todos pensaban en el siguiente rival, apareció Boualem Khoukhi para convertirse en héreo y a su vez en la pesadilla de los helvéticos, robándole los tres puntos y obligando a repartir uno para cada quien.
El festejo de Qatar fue tan efusivo, que parecía que ganaron el juego. Y no era para menos. Después de todo, en el Mundial 2022, donde fueron anfitriones, no ganaron un sólo partido y hoy están logrando su primer punto en su historia mundialista. Y cuando eso pasa se permite soñar. Quizás una victoria, quizás un pase a la siguiente ronda.
Porque un boleto a dieciseisavos de final que la mayoría daba por descontado, ahora parece posible tomando en cuenta que sus dos rivales de grupo, Canadá y Bosnia, también empataron en su debut y deja al Grupo B empatado con un punto por igual.

Mención aparte merece la actuación del arquero Mahmud Abunada. Pues si bien la escuadra Suiza pecó de incompetente, también es cierto que muchas veces el balón no terminó al fondo de la red gracias a Abunada.
Hoy hay fiesta en Qatar y lo merecen. Porque nunca antes habían logrado un punto en un Mundial. Porque la ilusión no murió en el primer partido. Por el contrario, no hizo más que crecer.


