SAN ANTONIO, OBLIGADO A REACCIONAR

Basquetbol

Manhattan, NY.- La Gran Manzana se viste de gala esta noche, para ser mudo testigo del primer partido de unas Finales NBA que haya visto este siglo al celebrarse el juego tres entre los Knicks de Nueva York de Jalen Brunson y los Spurs de San Antonio de Victor Wembanyama, en una serie que favorece a los neoyorquinos por 2-0.

Nueva York empieza a pensar en cómo va a sobrevivir ante lo que se avecina si los Knicks ganan su primer anillo desde 1973, pero se espera que estos Spurs del generacional Wembanyama tengan algo todavía que decir.

Asaltar el Madison Square Garden con lo bravíos que andan los Knicks y sus inquebrantables fans sería una auténtica hazaña.

Los Spurs necesitan a los Wemby y compañía si no quieren casi despedirse del anillo o decir adiós ya directamente: nunca jamás en la historia de la NBA nadie se recuperado de un 3-0 en los playoffs.

Entre estadísticas, el factor emocional y el táctico, estas serán las claves de este Game 3:

Los San Antonio Spurs tienen todo en contra y no sólo por este 2-0 que reina en las Finales y por la obligación de tener que ganar por lo menos un partido en la locura del Madison Square Garden para sobrevivir.

Y es que los Spurs también van contra la historia: de las 37 veces que un equipo ha tomado una ventaja de 2-0 en unas Finales, sólo en 5 ocasiones el equipo que ha empezado por detrás en la serie ha acabado ganando el anillo.

El récord es de 5-32 pero, por lo menos, los dos últimos precedentes son bastante recientes en la línea del tiempo: los Milwaukee Bucks de Giannis Antetokounmpo remontaron un 2-0 en las Finales de 2021 frente a los Phoenix Suns de Devin Booker y Chris Paul y los Cleveland Cavaliers de LeBron James se vieron también 2-0 abajo en las Finales de 2016 contra los Golden State Warriors de Stephen Curry

De hecho, en esas Finales de 2016, los Cavs se convirtieron en el primer y hasta la fecha único equipo que se ha recuperado de un 3-1.

Y en las Finales de 2021 Mikal Bridges fue parte de esos Suns que sufrieron la remontada de Milwaukee. Y tanto duele eso que a buen seguro que el alero se habrá encargado de mantener en alerta a sus compañeros en los New York Knicks tras ser lo primero que dijo ante las cámaras nada más ganar el segundo choque en San Antonio.

“0-0. Hay que mantenerse desesperado siempre”, dijo Bridges, quien ayer hacía referencia a esas para él infaustas Finales de 2021. 

En otra estadística en contra de los Spurs, los otros dos equipos que se pusieron 2-0 arriba en unas Finales tras ganar los dos primeros choques fuera de casa acabaron siendo campeones: los Chicago Bulls de Michael Jordan en 1993 y los Houston Rockets de Hakeem Olajuwon en 1995.

Especial también fuera de la pista, Victor Wembanyama ha hablado siempre abiertamente de la importancia de la gestión de las emociones y lo primero para los Spurs es que su estrella se haya recuperado del golpe psicológico de entregar en bandeja a los Knicks el segundo partido (104-105).

Wemby falló el tiro ganador, algo que por supuesto puede pasar. Sin embargo, el error imperdonable del unicornio fue errar un pase a Stephon Castle con 10 segundos por jugar en una acción anterior con los Spurs lanzados en transición. No obstante, parte de la culpa también le corresponde a Castle por dar la espalda al balón.

El pívot de 22 años se recriminaba no haber digerido correctamente la emoción haber batido a los campeones Thunder en Finales de Conferencia y ayer se ponía muy filosófico:

“Creo que la clave muchas veces es aceptarlo, tomar un paso atrás, darte cuenta de todo el viaje que ha quedado detrás y de lo que queda por delante”, dijo Wemby, ávido lector de todo tipo de libros. “Es sólo estar bien con quién soy, dónde estoy, lo que estoy haciendo. Esto es todo lo que había deseado, no hay razón para darle vueltas, es para lo que estoy construido”, reflexionó Wemby.

“Hicimos muchas cosas mal, pero también somos incansables y seguimos empujando. Aprendemos de nuestras lecciones, no cometeremos los errores del pasado otra vez”, añadió también el Mejor Defensor del Año.

Con un día más de descanso con el viaje a Nueva York, los Spurs han tenido más tiempo para recomponerse y su entrenador, Mitch Johnson, para analizar todo más en profundidad junto a su cuerpo técnico para dar con la tecla para cambiar la dinámica de la serie. En la sombra, el imprescindible apoyo táctico y moral del maestro Gregg Popovich.

Con 26 y 29 puntos en los dos primeros partidos, Victor Wembanyama ha anotado pero no dominado en lo que va de series. Si bien el pívot de 2,24 acabó encontrando su ritmo en el segundo encuentro -22 de sus 29 puntos en la segunda parte-, su impacto y radio de influencia en general no han llegado para nada a los estándares de lo que los Spurs necesitan para ganar el anillo.

San Antonio promedia en estas Finales un rating ofensivo de 103, muy lejos del 114 que registraba en estos playoffs antes de esta serie final.

A pesar del factor Brunson, de todos los problemas que está causando el repertorio de Karl-Anthony Towns, el conjunto de Texas promedia en estas Finales un rating defensivo de 104, el mismo que durante los playoffs. Así las cosas, los Spurs tienen su mayor problema en ataque.

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