CDMX.- La selección mexicana entra en la fase decisiva rumbo a la Copa del Mundo 2026 con tres partidos de preparación que marcarán el cierre del proceso previo al torneo.
El equipo dirigido por Javier Aguirre afrontará una recta final clave para afinar detalles y perfilar la lista definitiva de futbolistas que representarán al país en la máxima cita del futbol.
México disputará encuentros ante Australia, Ghana y Serbia, rivales con estilos contrastantes que permitirán medir la capacidad de adaptación del conjunto nacional.

Los compromisos están programados para el 23 de mayo, 30 de mayo y 4 de junio, fechas estratégicas que colocan al Tricolor a menos de un mes del arranque mundialista.
El segundo de los compromisos, el 30 de mayo, se jugará en territorio norteamericano, escenario donde la selección suele contar con un respaldo masivo en las tribunas.
Más allá del ambiente favorable, el cuerpo técnico prioriza el análisis deportivo, ya que ese duelo exigirá orden defensivo y respuesta ante un equipo físicamente competitivo.
Cada rival representa un examen distinto. Australia pondrá a prueba la fortaleza aérea y la intensidad; Ghana exigirá reacción ante velocidad y desequilibrio; mientras que Serbia obligará a trabajar la paciencia frente a un bloque disciplinado y sólido en el mediocampo.
El calendario no es casual: busca simular escenarios similares a los que podrían presentarse en el Mundial.
Para Javier Aguirre, estos partidos serán determinantes en la definición del once base. El estratega necesita evaluar rendimientos individuales y colectivos, así como la respuesta del equipo en momentos de presión.
La competencia interna por un lugar en la convocatoria final elevará el nivel de exigencia en cada concentración.

El margen de error es mínimo. Con el torneo a la vuelta de la esquina, cualquier ajuste táctico debe realizarse ahora. El cuerpo técnico pretende llegar al debut mundialista con una estructura clara, automatismos consolidados y liderazgo definido dentro del vestidor.
Además del funcionamiento, el estado físico del plantel será un punto central en esta etapa. La carga de trabajo será administrada con precisión para evitar lesiones y garantizar que los futbolistas lleguen en plenitud al arranque del certamen.
Estos tres encuentros no otorgarán títulos ni puntos oficiales, pero sí ofrecerán algo igual de relevante: claridad en el rumbo. A menos de un mes del inicio del Mundial, cada minuto en la cancha será una oportunidad para fortalecer la identidad del equipo y confirmar que México está listo para competir al máximo nivel.


