Tampa, FL.- Los Rays dejaron claro el sábado por la noche en el Tropicana Field que quieren el título de la división Este de la Liga Americana al repetir dosis sobre los Astros con pizarra de 3-2, para asegurar la serie.
El zurdo Ian Seymour ponchó a 10 en seis innings, pero salió del juego con el marcador empatado 2-2.
Luego, los Rayas tomaron la ventaja en el séptimo, cuando Liam Hicks abrió el inning con un doble, y Chandler Simpson se las ingenió para llegar a primera con un rodado que pudo haber terminado en doble play, colocando corredores en las esquinas con un out.

Ahí llegó Nick Madrigal, quien entró como bateador emergente por Cedric Mullins para enfrentar al relevista zurdo Bennett Sousa. Madrigal elevó el tercer pitcheo que vio hacia el jardín central, y el corredor emergente Kenny Piper se lanzó al plato para anotar la carrera de la ventaja con el elevado de sacrificio de Madrigal.
El novato Ty Johnson, quien está buscando ganarse un papel más importante en la recta final y más allá, consiguió dos outs en el octavo inning antes de que el cerrador Bryan Baker retirara a los últimos cuatro bateadores del juego para asegurar su 40mo salvamento, líder de Grandes Ligas.
Gracias a la derrota de los Yankees por 12-2 ante los Mets, la ventaja de los Rays en el Este de la Liga Americana aumentó a cuatro juegos, con 14 partidos por disputar.

Los cuatro juegos que disputarán en el Yankee Stadium del 22 al 24 de septiembre siguen siendo de gran importancia, pero ampliar ahora su ventaja solo puede ayudar a los Rays antes de esa serie que se perfila como un enfrentamiento crucial.
Ya tacharon uno de sus objetivos de la lista, pero todavía no han completado todas las tareas pendientes de la temporada regular.
Por eso, los Rays se apresuraron a enfatizar que no estaban satisfechos, incluso mientras bailaban, fumaban puros y devoraban lo que Díaz describió como un corte de carne “delicioso” que terminó en unos cinco minutos la noche del viernes.


