San Antonio, TX.- Los Spurs dejaron claro que la serie de semifinales de la Conferencia Oeste no sería una tarea fácil para los Timberwolves de Minnesota al ganar el segundo juego con una paliza de133-95, para igualar la serie.
Este resultado no solo significó un empate en la serie, sino también la peor derrota de postemporada en la historia de Minnesota, que nunca había sufrido una derrota tan aplastante en playoffs.
Victor Wembanyama comandó el triunfo aplastante al anotar 19 puntos y capturó 15 rebotes.

Wembanyama jugó de manera más decidida, asumiendo el protagonismo en la pintura y liderando a su equipo a un inicio arrollador.
San Antonio no tardó en alejarse de la derrota sufrida en el primer juego y dominó en ambas mitades del encuentro.
Al finalizar el primer cuarto, los Spurs ya habían tomado una ventaja considerable, y a mitad del segundo cuarto, la diferencia era de 25 puntos.
En un equipo que también contó con Stephon Castle (21 puntos) y De’Aaron Fox (16 puntos), los Spurs aprovecharon su profundidad ofensiva para desmantelar la defensa de los Timberwolves.

Minnesota, por su parte, nunca logró encontrar su ritmo. Durante la primera mitad, los Timberwolves tuvieron un desempeño ofensivo muy pobre, encestando solo el 29.8% de sus intentos de campo y fallando 13 de 15 triples.
La ausencia de su estrella Anthony Edwards, quien continuó siendo manejado con precaución tras su lesión en la rodilla, dejó a Minnesota sin la chispa necesaria para competir con un equipo de San Antonio que jugaba con confianza y fluidez.
A pesar de las contribuciones de Edwards y de otros jugadores como Julius Randle y Jaden McDaniels, quienes anotaron 12 puntos cada uno, los Timberwolves nunca pudieron acercarse en el marcador.

San Antonio continuó su dominio en la segunda mitad, y con un marcador de 104-66 a favor con solo 10 minutos por jugar, ambos equipos comenzaron a relegar a sus titulares a la banca.
En ese punto, la victoria de los Spurs ya parecía asegurada. Incluso los novatos Carter Bryant y Dylan Harper aportaron con jugadas destacadas, como una volcada de Bryant y una racha de 11-0 liderada por Castle, lo que aumentó aún más la ventaja de los Spurs.
Esta victoria no solo consolidó a San Antonio como un contendiente serio en los playoffs, sino que también dejó claro que no temen a los Timberwolves ni a su cancha.
La diferencia en el desempeño entre los dos equipos fue abismal. Mientras que los Spurs acertaron el 50% de sus tiros de campo y el 41% de sus triples, Minnesota se vio superado en casi todas las facetas del juego.

Los Timberwolves, con su ofensiva errática, nunca lograron ajustarse al ritmo de San Antonio, lo que les costó el partido y les dejó con pocas opciones para reaccionar.
Con esta victoria, los Spurs se mantienen firmes en su objetivo de avanzar a la siguiente ronda, y la serie se traslada a Minneapolis con todo por decidir.
El tercer juego, programado para el viernes 8 de mayo, será crucial para ambos equipos, quienes buscarán tomar ventaja en esta dura serie de semifinales. Con el empate 1-1, todo está por definirse, y San Antonio llegará al siguiente partido con la confianza de su gran victoria.


