Fort Myers, FL.- El venezolano Willson Contreras regresó al complejo Fenway South la tarde del jueves luciendo una sonrisa permanente y una nueva gorra que decía: “Campeones del Clásico Mundial de Beisbol del 26”.
Poco después, Roman Anthony, la estrella en ascenso de 21 años de los Medias Rojas, caminó por el clubhouse e intercambió emotivos abrazos con los muchos compañeros que no había visto en semanas. Claro, la selección de los Estados Unidos se quedó corta ante Venezuela en la final, pero la experiencia es una que nunca olvidará.

Más tarde en el día, el normalmente subestimado jardinero venezolano Wilyer Abreu ya no estaba pasando por debajo del radar, al ser rodeado por un grupo de reporteros para hablar sobre su rol para Venezuela: Héroe jonronero.
El zurdo y también venezolano Ranger Suárez, apenas cinco días después de que el sabor amargo de su difícil apertura contra Japón fuera borrado por el bambinazo de tres carreras de Abreu que cambió el rumbo del choque, estaba lanzando frente a un ambiente decididamente más tranquilo, con una sesión de práctica de bateo en vivo en el JetBlue Park.

“Tiré un par de juegos frente a 30,000 o 35,000 personas”, dijo Suárez. “Hoy lo hice frente a 13 personas. Las conté. Pero se trata de hacer el trabajo, de aumentar mi carga de trabajo”.
El quinto miembro de los Medias Rojas en la gran final del Clásico Mundial, el estelar preparador Garrett Whitlock, completó su rutina de entrenamiento, ansioso por lanzar de nuevo tras cargar con la derrota en ese último compromiso épico contra Venezuela.
Las emociones y los recuerdos abarrotaron el clubhouse, casi todos ellos positivos. Aquí presentamos algunas historias que se destacaron.
Ya dueño de dos Guantes de Oro en sus primeras dos campañas completas en las Grandes Ligas, Abreu ha pasado un tanto desapercibido debido a su personalidad discreta. Pero se desahogó tanto después de su cuadrangular solitario contra los Estados Unidos que el casco se le voló de la cabeza mientras doblaba por la segunda base.

“Para ser honesto, no puedo describir eso, porque el sentimiento es algo diferente, algo que no puedes explicar con palabras”, confesó Abreu. “Es muy difícil describirlo, porque no hay nada comparado con eso”.
Abreu estaba jugando para un país enloquecido por el béisbol que ha estado en medio de la turbulencia, y haciendo todo lo posible para poner sonrisas en los rostros de la gente.
“Creo que la concentración que tenía era algo diferente, porque estábamos jugando por Venezuela”, indicó Abreu. “Sabíamos que teníamos que estar más enfocados y metidos en el partido al 1,000 por ciento”.
Contreras, el primera base titular y cuarto bate de Boston, pensó que tendría más tiempo de juego. Pero debido a lo hecho por Luis Arráez, Gleyber Torres y Eugenio Suárez, terminó con apenas 12 turnos al bate, casi todos ellos durante la fase de grupos.


