Ante de la falta de credibilidad en la clase política, algunos exatletas profesionales continúan ofreciendo al mejor postor la mucha o poca fama que forjaron a lo largo de sus carreras, para tratar de incursionar en la “polaca mexicana”.
El fin de semana trascendió de manera oficial que el exboxeador Jorge “Travieso” Arce mostró su interés de afiliarse al Partido del Trabajo para contender por la alcaldía del municipio de Ahome en las elecciones del 2027.

Los que hemos tenido la fortuna de conocer de cerca al expeleador de la colonia Insurgentes, sabemos que la cordura no es su principal carta de presentación.
Por supuesto, Arce Armenta es un mortal como cualquiera que tiene la dicha de respirar sobre la faz de la tierra. Desde luego tiene virtudes y defectos.
Entre sus destrezas sobresale el alma de guerrero mostrada en casi todas sus peleas, es un tipo parlanchín y a veces hasta bonachón, pero también es una persona vanidosa, ególatra y bipolar, por decirlo elegantemente.
Jorge Arce tiene rato queriendo probar el elixir emanado de la política: el poder, bajo el trillado cuento de que él sí trabajaría por y para el pueblo.

En su más reciente incursión en el política, “El Travieso” Arce buscó la diputación federal por el distrito 03 de Sonora (Hermosillo) y fue noqueado por Diana Karina Barreras Samaniego en los comicios celebrados el 2 de junio del 2024.
Cuando trascendió que el mochitense había aceptado la candidatura de la coalición PAN-PRI-PRD, fue inevitable para muchos ahomenses preguntarse ¿por qué no buscó un puesto de elección popular en su tierra? La respuesta era elemental: en Hermosillo nadie conoce realmente como es, sólo conocían al boxeador.
“El Travieso” Arce sabe que para conquistar la gloria en el pugilismo rentable hay que fregarse un rato; pelear primero a nivel amateur, luego a cuatro rounds, después a seis, a ocho, a diez y después de varios años esperar la oportunidad para combatir a doce por un título internacional hasta alcanzar un día el pleito por un título mundial.
En política el esfuerzo y la lucha no es menor. Claro, no hay que soltar los puños arriba de un ring, ni hacer diez mil horas de gimnasio para salir airoso.
Se requiere otro tipo de esfuerzos, conocimientos y virtudes que desafortunadamente Jorge Arce no reúne.

El haber destacado como deportista profesional no es sinónimo de éxito en política, y ejemplos hay muchos; ahí tienen a Cuauhtémoc Blanco, ex delantero del América, quien tuvo la bendición de Andrés Manuel López Obrador para convertirse en gobernador de Morelos, un estado al que dejó temblando en medio de la peor crisis económica y de inseguridad de su historia. Fue considerado el peor gobernado que han tenido los morelianos.
Para el norte del país, no faltan ejemplos: la exvelocista Ana Gabriela Guevara terminó su administración al frente de la Comisión Nacional del Deporte en medio de una serie de denuncias por desvíos de recursos, pero su peor legado fue el lastimoso trato dado a integrantes de la selección mexicana de natación.
Uno más: está el caso del excampeón mundial, Erik “El Terrible” Morales, quien tuvo que renunciar a la Secretaría del Bienestar por una grave acusación por presunto abuso sexual sobre una mujer en Tijuana, Baja California.
El fracaso de esos tres personajes al frente de un puesto público es el resultado de la improvisación, y es el camino que podría seguir “El Travieso” Arce si no es capaz de reflexionar y aceptar que su temperamento y mecha por demás corta representan un riesgo en el trato diario con sus semejantes.


