«NI ENTRENANDO ESA JUGADA TODA LA VIDA NOS VA A SALIR», TONINHO RECUERDA GOLAZO A CHIVAS

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Al recordar los mejores goles en la historia del Clásico Nacional, América tiene un lugar especial por una jugada entre Edú y Toninho que quedó para la posteridad por la ejecución y estética de la misma.

Eran las semifinales de la temporada 90-91. Las Águilas se enfrentaban a Guadalajara en el Estadio Azteca dentro de una serie que se encontraba en favor de los azulcremas tras haber ganado 0-2 en el juego de ida.

Para el duelo de vuelta, la noche en Santa Úrsula se pintó por completo de azul y amarillo, Zague había puesto en ventaja a los de Coapa, y minutos más tarde, vino la épica jugada con el famoso centro de rabona de Edú para que Toninho rematara con la cabeza en el área y así, firmar un golazo que el propio ex delantero americanista rememoró en plática con ESTO.

Fue un gol extraordinario. Si analizas bien la jugada, inició con Zague, que fue el primero que tocó la pelota, luego Edú y después yo. Ni entrenando esa jugada toda la vida nos iba a salir, fueron tantos factores ahí que parece que fue la mano de Dios para que fuera gol porque como Zague recupera la pelota en la banda izquierda y cuando da el pase, yo estoy pasando por abajo; cuando la pelota llega a Edú por el lado derecho, no era normal que él llegara por ahí porque es zurdo y siempre buscaba por el otro lado, pero entró por la derecha y cuando lo vi, yo venía rápido, disminuí la velocidad y frené un poco para que él llegara con tiempo a la pelota, pero yo no sabía que Edú (la rabona) iba a hacer eso, ni en mis mejores sueños imaginaba eso, pero como delantero tenía que posicionarme de buena manera. Cuando vi que hizo esa jugada y la pelota iba a donde estaba, Demetrio Madero pasó y no alcanzó a cortar, así conseguí ese remate de cabeza”, relató emocionado

Cabe mencionar que, si le hacía falta algo de complejidad a la ejecución, está el hecho de que el brasileño no tenía como fortaleza el cabeceo.

“Mi punto frágil era el cabeceo, nunca fui bueno para cabecear; era bueno con la pelota por abajo, con derecha o con izquierda, pero cabecear siempre fue mi punto flaco. Por ende, fue una cosa de Dios creo yo, porque fue un gol que quedó para la historia de América y la historia de mi vida, va a quedar para siempre porque fue un gol espectacular, muy lindo”, dijo.

Como anécdota, Toninho relató que vio a su compañero decir que el centro solía entrenarlo, cosa que no era cierta según lo compartido por él. Aunado a eso, confesó que fue un sueño ese tanto.

A Edú después lo vi decir en una entrevista que siempre había entrenado eso, pero sinceramente nunca lo vi entrenar eso. Él lo hacía cuando estaban bromeando, tirando penaltis y él hacía la rabona, pero así nunca, ni imaginarlo. Si hubiéramos entrenado eso, no nos salía. Fue perfecto, la pelota entró en la esquina, difícilmente cabeceas como delantero hacia arriba, cabeceas para abajo. Nosotros después bromeábamos, estábamos muy felices por el gol, por el resultado, ganarle a las Chivas, pasar a la final. Fue un momento de ensueño para nosotros los jugadores y me imagino que también para la afición que pudo vivir ese momento”, expresó.

Toninho no hace menos lo que ese gol ha sido en su vida, toda vez que afirmó que quedó marcado tanto para él como para la historia de la institución.

“Es mucha satisfacción. Queda uno muy orgulloso porque tal vez si no fuera ese gol no sería tan recordado por la gente como lo soy hoy, a pesar de haber hecho los dos goles en la final de la Copa Interamericana que fue muy importante para el club. Ese gol marcó mi historia con América y me va a marcar para siempre porque siempre que haya goles importantes contra Chivas, la gente va a acordarse de ese gol. Para mi es un placer haber participado no solamente en ese gol, sino en la historia de América”, sentenció.