La cabra Murphy al fin descansa en paz; Chicago es campeón de las Mayores

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Pasaron 108 años para que los Cachorros de Chicago se volvieran a coronar en la MLB, pues esta noche 2 de noviembre se impusieron 8-7 a los Indios de Cleveland, dejando atrás la ¨Maldición¨ de La Cabra Murphy,  en un partido digno de ser el definitivo, sucediendo cosas que nadie se imaginaba, desde jugadas impensables hasta un juego parcialmente demorado al inicio de los extra innings en el Progressive Field.

Poco le importó a Chicago tener enfrente al mejor brazo de Cleveland, Corey Kluber, quien había ganado los dos partidos anteriores en esta serie mundial, ya que se fueron al frente 1-0 desde la primera entrada.

En la tercera entrada los locales empataron con el ¨librito¨ en las manos, con un béisbol chiquito. Coco Crisp abrió la tanda con un macanazo de dos estaciones. Aún siendo un bateador de poder, el receptor Roberto Pérez se sacrificó para colocar en la tercera a Crisp. Carlos Santana producía la del empate al conectar imparable por el jardín derecho.

 La respuesta de Chicago no se hizo esperar, porqué en el cuarto rollo Kris Bryant se mostró agresivo, estando en tercera base imprimió velocidad para llegar a salvo a la registradora luego de un elevado corto del héroe del juego seis, Addison Rusell. La tercera vino gracias a un extrabase del venezolano Wilson Contreras, remolcando al corredor en turno.

Quien más que Javier Báez para hacerse presente y demostrar su poder, conectó en el quinto capítulo cuadrangular, poniendo el marcador parcial 4-1, despidiendo a Corey Kluber de la lomita. Para seguir con el daño Anthony Rizzo castigaba la bola por el central, acción que el antesalista Kris Bryant aprovechaba para correr a toda velocidad y llegar a la goma con la quinta para los Cubs.

Joe Maddon traía en la quinta baja a Jon Lester, que no mostró una buena labor, de nuevo las críticas para el mánager por sus movimientos. Regaló base por bolas y le conectaron sencillo. Con dos hombres en posición de anotar se presentó un wild pitch que le costaban las carreras 2 y 3, apretando el cotejo.

David Ross silenciaba al Progressive Field con un batazo de cuatro esquinas en la sexta entrada, recuperando una rayita perdida en el episodio anterior.

Pero la última palabra no estaba dicha. Cleveland recortó la diferencia a dos y con un corredor en los senderos y frente a las rectas de humo del cubano Aroldis Chapman, el jardinero Rajai Davis desató la locura en el estadio mandando la pelota en medio de la multitud detrás de la pared del jardín izquierdo. 6-6.

El drama creció cuando la lluvia empezó a arreciar, justo en el inicio de la décima entrada, agregando más nervios para ambas aficiones.

Alber Almora Jr. entró como corredor emergente por Kyle Shcwarber quien había pegado de hit, para que así Ben Zobrist sacara una potente línea por tercera, llevando a tierra prometida a Almora Jr. Con las bases congestionadas, Miguel Montero golpeaba la bola para mandarla al prado izquierdo y trajera al plato a Anthony Rizzo con la carrera número ocho.

Pero ahí no terminaba todo, Rajai Davis seguía encendido con el bat, remolcó la séptima en la parte baja de la décima entrada. Sin embargo no fue suficiente y así Cachorros de Chicago abrazó la gloria de nuevo.

Chicago se convierte en el séptimo equipo en volver de un 3-1 abajo en una serie mundial.

Los fantasmas no revivieron, tampoco «La Cabra Murphy». Los miedos por momentos se presentaron, pero cuando Almora anotaba la del despegue recordaron que no desperdiciarían la oportunidad de romper una historia necesitada precisamente de títulos, ¡FELICIDADES CHICAGO!.

 

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