DA KYLE BODDY COLOR A LOS ROJOS

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La senda a las Grandes Ligas inicia lejos de los reflectores, en los campos de entrenamiento de verano, donde los aspirantes usan camisetas con números, pero sin apellido.

Sin embargo, siempre hay una forma de destacar, de superar las expectativas y de demostrar que tienes algo valioso qué ofrecer.

Al menos así es como resultaron las cosas para Kyle Boddy, el hombre regordete en la sudadera negra quien encabezaba las prácticas de los Rojos de Cincinnati.

Boddy, el fundador y presidente del renegado centro de entrenamiento Driveline Baseball, en Kent, Washington, se ha vuelto convencional. El otoño pasado, los Rojos lo contrataron para un nuevo puesto llamado director de iniciativas de pitcheo y coordinador de lanzadores.

Varios equipos más también habían reclutado a Boddy, un consultor externo al beisbol cuyo enfoque científico alguna vez chocó con el establishment tradicionalista del rey de los deportes.

“Realmente pensé que faltaban otros cinco o 10 años para que esto sucediera”, comentó Boddy, quien anteriormente sólo había fungido como asesor para otros equipos.

“Pero esto simplemente hacía demasiado sentido como para que fracasara”.

Boddy, de 36 años, trabajó como desarrollador de software para Microsoft, pero no pudo renunciar a su pasión por el pitcheo, específicamente los secretos para mantener sano los brazos y el potencial que podrían exprimirle a través de datos y análisis.

Driveline arrancó en el 2008 en un parque industrial cerca del Aeropuerto de Seattle-Tacoma, convirtiéndolo en un laboratorio de alta tecnología para desarrollar velocidad y diseñar lanzamientos, al tiempo que atraía a aspirantes colegiales y ligamayoristas consumados.

EL PRIMERO DE MUCHOS
Trevor Bauer, un abridor de los Rojos, fue el primer jugador de Grandes Ligas en entrenar en el centro, y muchos más le han seguido; los astros de los Dodgers de Los Ángeles, Clayton Kershaw y Kenley Jansen, lo visitaron durante el receso de temporada.

“Driveline trabaja con atletas una semana a la vez, o a lo mucho durante un receso de temporada de tres meses”, dijo Bauer. “¿Qué puedes lograr con cuatro veces más tiempo?”.

Los Rojos, que han pasado por seis temporadas perdedoras al hilo desde su más reciente aparición en Playoffs en 2013, estaban ansiosos por averiguarlo.

Antes de la temporada pasada, contrataron a un nuevo coach de lanzadores, Derek Johnson, persuadiéndolo de que dejara a los Cerveceros de Milwaukee al rentar un jet para llevarlo a cenar a Nashville, Tennessee, donde había ayudado a convertir a la Universidad de Vanderbilt en una fábrica de talentos amateurs de la lomita.

El principal asistente de Johnson, el ex relevista de los Rojos y los Yanquis, Caleb Cotham, lanzó para él en Vanderbilt y entrenó con Boddy en Driveline.

Como organización, los Rojos creen que pueden conectar con lanzadores formados con mejor acceso a más información que ninguna generación previa.

¿Qué hace Boddy?
– Ayudó a innovar con los Rojos el uso de cámaras de alta velocidad para medir el punto de disparo.

– A detectar el índice de rotación.

– Además de la trayectoria de lanzamiento y otras variables.

FUENTE: CANCHA