CARRERA PANAMERICANA: LAURA Y HILAIRE, LA PAREJA QUE DESAFIA LAS PISTAS

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Eventos, carreras y podios, todo se conjuga para que cualquier piloto complique su vida personal. Los viajes y las pistas absorben a cualquiera que ame el automovilismo, pero cuando se comparte con la persona por la que dejarías cualquier cosa, todo cambia.

Una de las parejas más populares en la Carrera Panamericana, no sólo por su estilo agresivo en la autopista, sino por la forma de compartir su vida, es la de Laura y Hilaire Damiron. Coequipera y piloto no sólo comparten el amor por las autovías, también por uno y otro.

Segundos en la competencia, se dieron el tiempo de platicar con ESTO. Ambos con pena, dejaron salir sus sentimientos.

“Hilaire fue siempre piloto de moto, en Francia, Brasil, en fin, en todo el mundo. Él vivió en Brasil, en 2009 hizo la Panamericana y me invitó, yo le dije que sólo una vez porque lo quería mucho y mira, ya son seis años haciéndola, son momentos muy bonitos que nos marcan”, comenzó Laura.

El profesionalismo no distancia los sEntimientos. “Separar no se puede, es un complemento, ahora, ser esposos no quiere decir que no somos profesionales, tenemos un desempeño así, nos desarrollamos para ir mejorando lo que necesitamos hacer, yo para ser un mejor piloto y Laura una mejor copiloto, hacemos la carrera Panamericana juntos, creo que nos hace falta correr más en otros lados, pero el amor siempre está presente”, confirmó Hilaire.

La forma de conocerse fue peculiar. Un accidente del francés en Brasil terminó por unirlos. “Yo ya vivía en Brasil, en el 97, conocí a Laura en 2001. Sufrí un accidente en el campeonato brasileño de motos en 2001, encontré a Laura y le pedí que me viniera a ver, durante dos meses nos vimos diario”, recordó y continuó mirándola “yo, quebrado, arriba de la cama, después de un choque a más de 200 kph, y ella no me dejó nunca, conversamos juntos, aprendimos y después, ya que regresé a la vida y logré recuperarme, nos enamoramos y en 2006 nos casamos, una historia que unió el amor por la pista”, dijo el piloto.

Con ruedas en su vida, terminaron en nuestro país. “México nos abrió las puertas con sus competencias y su forma de ser, nos encanta la gente, los pueblos, paisajes increíbles, es maravilloso, agradecemos mucho por tanto amor de la gente y lo mejor es que lo compartimos juntos”, dijo la brasileña.

“Hicimos un esfuerzo de aprender nuestros idiomas, pero lo que más nos junta son las competencias. Viajamos mucho a Francia, mi familia está allá, vamos también a Brasil a compartir con la familia de Laura, a los dos nos gusta mucho todo y compartirlo juntos es lo mejor”, recalcó el galo.

Su competitividad los mantiene inspirados, pese a que Ricardo Cordero tiene una ventaja que parece inalcanzable. “La Pana es una caja de sorpresas, perdimos tiempo el primer día, el segundo día pudimos poner el carro a punto y el tercero lo ganamos. Mil Cumbres fue mágico, nunca habíamos visto así la pista, la disfrutamos y es impresionante, estamos muy felices, lo que esperamos es una oportunidad, ojalá llegue en las próximas fechas”, dijo Laura.

Más calculador, el francés antepuso el sentimiento. “Primero de todo, nos vemos felices del camino recorrido en conjunto, no sólo es el resultado, nos preparamos y estamos teniendo un reto cada día que consolida el amor que nos tenemos, creamos recuerdos infinitos, para nosotros eso es lo más importante, yo toda la vida he sido competitivo y Laura ya le ha entrado a eso. Como ella lo comenta, es una caja de pandora, nuestra estrategia es seguir fuerte, vamos empujando, con seguridad, poniendo presión a Cordero, hay que felicitarlo porque es un súper competidor, ahí esperamos estar entre los dos primeros, es nuestro objetivo”, cerró.